
Dentro de las cosas que tenía en plan para este año era visitar Samaná pero esta vez para poder ser testigo de uno de los acontecimientos más importantes de la naturaleza en nuestra isla, las ballenas jorobadas en el Banco de la Plata y la Bahía de Samaná !!.
El viaje comenzó como a las 7 AM más o menos, nos fuimos por la carretera nueva que lleva a Samaná en menos de 2 horas y media. Una vez allá hicimos una parada estratégia en una placita del pueblo de Samaná para hacer el respectivo # 1 en el baño antes de abordar el barco.
La cantidad de gente en fila y en diferentes embarcaciones era impresionante y solo podía ver los barcos y las pequeñas yolas en el puerto atestadas de gente. En mi caso particular, me metí en uno de los barcos de dos niveles en el que, por supuesto, subí al segundo nivel para poderlas ver con mayor facilidad.
No habíamos arrancado bien del puerto y ya había personas pidiendo pastillas para el mareo y yo casi malo, pero de la risa, estuve comiendo boca con un grupo de puertoriqueños que nos acompañaron en el viaje. Bueno, salimos como a las 10:15 AM en dirección hacia el Banco De La Plata, como era de esperarse, las ballenas no esperan a nadie, no saben cuando llegamos hasta que las vemos cuando salen a la superficie a respirar.
Nos quedamos como 25 mins mirando en todas direcciones y nada, el barco dio varias vueltas y nada, el sol me estaba matando y de no haber sido por el medio galón de bloqueador que me puse, no la estuviera contando ahora.
Por fin llegó el momento y vimos un grupo de botes que se acercaban a un punto específico, cuando en ese momento salieron a respirar dos ballenas, la madre y su cría, aquello fue algo indescriptible, sentí un repeto tan grande por esos animales que solo había visto en Discovery y Animal Planet que no podía ni enfocar bien la cámara para tomar las fotos.
Una vez se meten de nuevo en el agua, no hay forma de saber hacia donde se dirigen y hay que esperar alrededor de 20 mins más para poderlas ver. Llegó un momento en el que me sentí que las estabamos molestando porque hubo un punto del viaje en el que el bote se acercaba mucho, lo cual no está permitido por reglas internacionales. La gente estaba en "shock" por el tamaño de aquellas criaturas. Pero, en fin, valió la pena durar 2 horas y media en alta mar contemplando aquel espectáculo.
La mejor parte vino cuando de regreso hicimos una parada en Cayo Levantado donde habían como 500 personas de diferentes lugares (locales, europeos, rusos) listos para comer. A mí me tocó en una parte donde había un grupo de rusos y europeos que comían más que cualquier dominicano. Luego fuí a la playa donde el sol me estaba llamando, arena, blanca, sin nada de algas, piedras, ni nada por el estilo. La felicidad duró poco cuando un tipo que estaba al lado mío dió un salto como de 6 pies, y gritó...... Agua viva !!!!!, yo nunca pensé que podía caminar sobre el agua, pero así fué !!! salí en menos de dos segundos a la orilla. El viaje fue todo un éxito y vale la pena que quien no lo haya hecho, vaya en esta temporada. Es sumamente importante que cada uno de nosotros tomemos conciencia de la responsabilidad de conservar nuestras riquezas naturales, no dejarle el trabajo de cuidar el medio ambiente a las autoridades ineficientes que tenemos y que sepamos que debemos dejarle a las siguientes generaciones un país verde en el que seamos ejemplo y modelo a seguir para la región.
Esperen pronto el siguiente artículo, ya que la RUTA sigue hacia la Isla Saona !!!!!!
Cuídense y hasta pronto !!!!!!!!!
